
En el caso de salas de concierto normalmente las fuentes sonoras (instrumentos musicales) son estáticas. En este caso solo es importante tener en cuenta el sonido que se percibe directamente del instrumento y los rebotes o sonidos retardados que este produce. Si el retardo se prolonga por más de 20 milisegundos se percibirán dos fuentes sonoras o ecos. De lo contrario el sonido es matizado por todos los retardos posibles con diferentes intensidades produciendo el efecto de reverberación. Reverberaciones con desvanecimientos largos producen la sensación de espacios grandes mientras que reverberaciones con desvanecimientos pequeños describen espacios más pequeños.
El caso de la resonancia es un fenómeno de ondas en el cuál objetos, materiales o simplemente reverberaciones presentes en el espacio donde esta el artefacto oscilador vibran a las mismas frecuencia ya sea del fundamental o sus parciales produciendo regiones denominadas como formantes. En estas regiones la energía del sonido tiende a ser mayor y por lo tanto estas frecuencias se perciben más que otras. Esto quiere decir que las características del espacio también matizan un sonido. Otro ejemplo son las cajas de resonancia al estilo de la guitarra que amplifican el sonido de las cuerdas.
Si una fuente sonora está en movimiento y el escucha estático la manera de percibir si el cuerpo se acerca o aleja es a través de cambios en la intensidad del sonido y en la altura del sonido. La distancia es inversamente proporcional a la altura y al nivel de energía del sonido. Este fenómeno se conoce como efecto Doppler.
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